Proyecto YOTI: Creando compañeros de batalla

Nuestra Misión: Qué ningún niño o niña luche solo o sola.

Proyecto YOTI es una asociación sin ánimo de lucro donde creemos en el poder de un abrazo tangible. Somos una red de voluntarias que no solo cosen tela y algodón: confeccionamos herramientas emocionales.

Creamos muñecos únicos de apego en telas de algodón,  diseñados para ser el equipo de refuerzo de niños, niñas  y adolescentes que atraviesan situaciones de alta intensidad emocional.

¿Por qué un Yoti?

Hay escenarios que ningún niño o niña  debería conocer, pero que ocurren: pasar por un juzgado, procesos policiales,  a veces con mamá que fue agredida, o el propio pequeño es la victima, exploraciones forenses posteriores para demostrar lo sucedido o la llegada a un hogar de acogida donde pasará un tiempo antes de ser adoptado o volver con sus padres, incuso  alguna enfermedad complicada. Son momentos donde el mundo se vuelve incierto y el miedo pesa demasiado.

En esos instantes, un Yoti entra en acción. No es solo un juguete; es un objeto de apego adaptativo, es un conejito que sirve como:

  • Ancla de seguridad: Para apretar fuerte cuando los nervios suben.

  • Escudo emocional: Un aliado físico que los acompaña mientras transitan lo desconocido.

  • Puente de comunicación: Una herramienta que ayuda a los profesionales a conectar con el pequeño desde la calma, no desde el trauma.

Un modelo basado en la generosidad pura

En Proyecto YOTI tenemos una filosofía clara: no manejamos dinero. No pedimos subvenciones ni donaciones económicas. Nuestra magia ocurre gracias a un motor de economía circular y humana:

  1. Donaciones de material: Personas que nos entregan las telas, hilos  y rellenos.

  2. Manos voluntarias: Mujeres que transforman esos materiales, cosiendo con cariño los muñequitos 

Nuestro Cuartel General

Estamos en Gran Canaria.  Nos reunimos casi  todos los miércoles y viernes en Santa Brígida para coser juntas, compartir historias y asegurar que cada Yoti salga listo para cumplir su misión. Aunque también hay compañeras en otras islas, en Tenerife o Fuerteventura cosiendo tranquilitas en sus casas y enviando sus creaciones para el posterior reparto.